...debemos exigirle más a los ídolos para que suban su nivel de juego y abandonar esa vieja práctica de matarnos por un deporte, cuando el ideal del mismo es tenernos más sanos y alegres...
Una
jugada mediática que volviera a poner a Millonarios en un sitio de
privilegio dentro de la prensa española, como aquella vez donde goleó al Real
en Madrid, era lo que tal ves necesitaban sus accionistas mayoritarios en este momento.
Un
duelo pactado para homenajear al mejor jugador en la historia de los dos clubes
de fútbol, en medio de la Copa Santiago Bernabéu, era el escenario perfecto
para que uno de los integrantes de la junta directiva diera ejemplo de honestidad
y sacrificio frente a los líos del narcotráfico en Colombia.
Sin
duda, es un acto generoso con el fútbol colombiano, hay que saber qué las estrellas tienen dineros mal habidos, así, muchos quisieran que un
presidente saliera a decir que no, que todo fue a sus espaldas o que una reina
advirtiera que su corona tiene cargamentos y no rubís, o sencillamente, que los
que quieren otra Nación confesaran que por años se copiaron de sus archí-enemigos y también les gusta llevar paqueticos a las fronteras.
Sin
embargo, ¿eso qué tiene que ver con una derrota tan abultada en tierras
europeas? ¡Claro! Aquí los hinchas saltarán y rasgaran sus vestiduras. Pero
al ver la diferencia física y mental entre los jugadores del Real y los de
Millonarios a la hora de afrontar un “amistoso”, me hace pensar que debemos
exigirle más a los ídolos para que suban su nivel de juego y abandonar esa
vieja práctica de matarnos por un deporte, cuando el ideal del mismo es
tenernos más sanos y alegres.
Si
tan sólo se hubiera visto el máximo del potencial de sus jugadores, un esfuerzo
notable, se hubiera dejado el miedo o pánico escénico o la desconcentración,
así el resultado fuera el mismo, estas palabras serían de felicitación.
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| Foto: Eluniversal.com |
Por el contrario, a medida que pasaron los minutos, era notable cómo los del equipo
azul iban a una pequeña práctica, mientras los blancos se esforzaban por
figurar y demostrarle al técnico que podrían colocarlos en la titular. Es
comprensible que el fútbol colombiano es más lento, con menor verticalidad y de
mayor ida y vuelta en la tenencia del balón, pero es inaceptable que se
perdiera la posesión al segundo toque por error no forzado, se marcará con toda
la defensa a un jugador dejando un gran hueco en el área y, se perdiera la
“motivación” luego de la sexta anotación.
Y
lo que más pudo indignar, fue ver que al final del partido no se esperara tan
siquiera a que se entregaran los trofeos, para que se pidiera el cambio de
camiseta con los madridístas. ¡Lo único que faltó fue haber pedido la foto
dentro del campo!.
Mención
aparte merece el portero Luis Delgado, quien
evitó muchos goles y a pesar de tener ya ocho adentro, mantuvo su
profesionalismo hasta último momento. El que no estuviera jugando continuamente
pudo haber incidido en su rendimiento, pero se enfrentó a los mejores
definidores del mundo con un esfuerzo notorio.
Al ver el triunfo azul frente al Junior de Barranquilla por dos goles, se puede analizar los momentos, contextos y necesidades de los jugadores, pero es necesario hacerle entender al jugador de la Liga, que cada vez que juega en el exterior representa toda una agremiación llamada: fútbol colombiano.
La
intención no es pedir la crucifixión para los jugadores o dejarlos en el piso.
La verdadera propuesta es rodearlos y colmarlos de aprecio. ¿Cómo podemos
apreciarlos? Pidiéndoles fecha tras fecha, torneo tras torneo, que ayuden a
subir el nivel de la liga colombiana; que corran 90 minutos con toda intención,
no con trote de “picadito” y, que cada partido amistoso lo tomen con la mayor
responsabilidad y seriedad.
Cabe
aclarar que el tema no es sólo con el líder azul, sino con todos los equipos
colombianos y en general con todo un torneo profesional de fútbol. Aunque
estén jugando con sus ídolos, en la cancha debería haber 22 profesionales,
no 11 jugadores y 11 aficionados.
Por: José Aldemar Garzón González








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